Qué métricas debería revisar un gerente de seguridad cada semana
La supervisión efectiva no depende únicamente de que los recorridos se realicen. También depende de la capacidad para medir lo que sucede en la operación y detectar desviaciones antes de que se conviertan en problemas.
Después de analizar miles de recorridos y operaciones de seguridad en diferentes organizaciones, hemos identificado cinco métricas que todo gerente de seguridad debería revisar semanalmente.
1. Porcentaje de cumplimiento de recorridos
La primera pregunta es sencilla:
¿Se están realizando todos los recorridos programados?
El porcentaje de cumplimiento permite conocer qué tan cerca está la operación de ejecutar lo planeado.
Un cumplimiento bajo puede indicar:
Falta de personal.
Problemas de supervisión.
Rutas demasiado extensas.
Horarios poco realistas.
Lo importante no es únicamente conocer el número total de recorridos realizados, sino identificar dónde y cuándo existen incumplimientos recurrentes.
2. Incidencias registradas
Las incidencias representan información valiosa sobre el estado real de una operación.
Revisar semanalmente las incidencias permite detectar:
Áreas con riesgos recurrentes.
Problemas operativos frecuentes.
Equipos o instalaciones con fallas constantes.
Necesidades de mantenimiento.
Además de contar incidencias, es recomendable analizar:
Cuántas fueron abiertas.
Cuántas fueron cerradas.
Cuánto tiempo permanecieron sin atención.
Una incidencia sin seguimiento pierde gran parte de su valor.
3. Fotografías y evidencias capturadas
Las evidencias permiten validar que una actividad realmente ocurrió.
Por ello, es importante revisar:
Cantidad de fotografías capturadas.
Calidad de las evidencias.
Puntos donde no se registró evidencia.
Tendencias de captura por ubicación o turno.
La ausencia de evidencia no necesariamente significa que una actividad no se realizó, pero sí dificulta comprobarla posteriormente.
4. Tiempos promedio de recorrido
El tiempo que toma completar un recorrido puede revelar información importante sobre la operación.
Por ejemplo:
Recorridos demasiado rápidos pueden indicar omisiones.
Recorridos demasiado largos pueden reflejar obstáculos o procesos ineficientes.
Variaciones importantes entre turnos pueden señalar diferencias en la ejecución.
Comparar los tiempos promedio semana tras semana ayuda a identificar comportamientos fuera de lo normal.
5. Ubicaciones con mayor actividad
No todas las instalaciones presentan el mismo nivel de movimiento o riesgo.
Por ello, es recomendable identificar:
Ubicaciones con más incidencias.
Ubicaciones con más recorridos.
Ubicaciones con mayor cantidad de evidencias.
Ubicaciones con más observaciones o comentarios.
Estos datos ayudan a enfocar recursos de supervisión donde realmente se necesitan.
Conclusión
La supervisión moderna no consiste únicamente en verificar que los recorridos se realizaron.
Consiste en utilizar la información generada por la operación para detectar riesgos, mejorar procesos y tomar decisiones oportunas.
Si un gerente de seguridad revisa semanalmente el cumplimiento, las incidencias, las evidencias, los tiempos promedio y las ubicaciones con mayor actividad, tendrá una visión mucho más clara del estado real de su operación.
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